Nuestro Colegio

Historia del Colegio

CUATRO ETAPAS EN EL CAMINO

Primera fundación 1921

Durante la época revolucionaria, el Obispo Francisco Orozco y Jiménez, fue desterrado. Durante su estancia en España, conoció personalmente la obra de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, de la que tenía referencias, pues quería establecer un colegio teresiano en su Diócesis. Estando en ese país  se entrevistó con la Superiora General quien le respondió afirmativamente a su petición, de manera que cuando hubiera posibilidad se llevaría a cabo la apertura de un colegio en Guadalajara. Posteriormente en San Antonio  Texas,  el Sr. Orozco y Jiménez,  reiteró su petición a la Hna. Provincial Dolores Folch con quien se entrevistó.

Terminado su destierro, una vez de regreso en  Guadalajara, conoció a varias exalumnas teresianas de los colegios de Morelia, Zacatecas, Puebla y Zamora, quienes secundaron su idea de traer a las Hermanas teresianas a esta ciudad.

A fines de 1920, se aprobó la fundación de este colegio; las exalumnas fieles a su compromiso formaron la “Liga Teresiana”, encargada de proveer lo necesario para la puesta en marcha del nuevo colegio.  Entre las familias que apoyaron este proyecto estuvieron la de Emilio Guízar y Valencia, Manuel Ocampo, y las jóvenes Mercedes Rivera, Carmen Pérez y María Ocampo, quienes fueron auténticas fundadoras del colegio.

El 19 de agosto de 1921, se abrió la matrícula, que al poco tiempo llegó a 200 alumnas inscritas.

El día 1° de octubre se llevó a cabo la bendición de la casa y al día siguiente se celebró la primera misa, quedando instalado el nuevo centro educativo.

Después de algunos años  volvieron las leyes anticlericales que desataron nuevas persecuciones;  el 3 de marzo de 1926,  el Presidente Municipal, dio orden de clausurar el Colegio inmediatamente. Hubo protestas, alumnas que se plantaron frente a las puertas del colegio, se solicitó un amparo y lograron que no se cerrara enseguida, tiempo que se aprovechó para sacar el mobiliario del inmueble.  Ante la situación, varias hermanas salieron hacia México y sólo quedaron cuatro, quienes con maestras seglares siguieron al frente del colegio. Las dificultades continuaron hasta que las hermanas recibieron la orden de salir. Ante esto, varias señoras pidieron a la Superiora General  que no se fueran. Su respuesta por cable fue: “Salgan Profesoras. Volverán”. Así fue, el 2 de abril de 1927 las hermanas dejaron Guadalajara.  Años más tarde se cumplió la promesa las hermanas regresaron para abrir nuevamente el Colegio Teresiano.

 

El Regreso, 1958

 Las Hnas. Ignacia Mora y Loreto Hernández, gestionaron con el Arzobispo José Garibi y Ribera, el regreso de las teresianas a Guadalajara  siendo provincial la Hna. Dolores Virgel.

El 15 de septiembre de 1958 llegaron a instalarse las hermanas que se harían cargo de la obra.  El 27 de Septiembre de ese año se inaugura el Teresiano en una casita sencilla en la calle Hidalgo No. 755. Se inicia con un reducido pensionado de señoritas, con clases de economía doméstica, labores, corte y decorado. Además una clase de Kinder para niños y niñas. La inscripción de pensionistas fue escasa, se decidió entonces centrar los esfuerzos y abrir un colegio al que llamaron Enrique de Ossó. Dos días antes de inaugurarse las clases se acondicionó otra casa en la calle Vallarta N° 1668 pues resultaba insuficiente la casa de Hidalgo.  Iniciaron las clases con un alumnado superior a 200 en las secciones de Kinder, Preprimaria y Primaria.

Pronto se empieza a pensar en un terreno amplio para la construcción de los espacios adecuados para el colegio, primero se pensó en un terreno en la Colonia Verde Valle.

En 1959, el colegio ocupó otra casa en la misma calle Vallarta con el número 1796, los grupos se repartieron en ambas fincas.

Para el año 1960 se abre 1° de Secundaria y Economía Doméstica, y para  el 64 ya está funcionando la Preparatoria.

En 1962 se adquiere un terreno en la Colonia Providencia, cerca de los Colomos y se empieza a construir ahí el Colegio. El 15 de octubre de 1963 se pone la primera piedra.

 

El Traslado 1964

Al año siguiente, el 16 de octubre se inaugura el Colegio con lo más elemental.  Cuatro años más tarde, en el 68 se terminan de construir todos los pabellones de clases.

En aquel tiempo esa zona estaba casi despoblada, las calles empedradas, definitivamente el colegio vio crecer la colonia.

Poco a poco el colegio Enrique de Ossó ha ido ampliando sus instalaciones hasta contar con la planta que hoy tiene: canchas, auditorio, salones de usos múltiples, laboratorios, etc.  Contamos con  17,200 m2,  en sus áreas verdes hay más de 20 especies  de árboles,  además de diversidad de plantas, arbustos, flores, enredaderas…

Así como su infraestructura creció,  la propuesta educativa se ha ido consolidando.

Efectivamente  la tradición del colegio no se asienta en una propuesta inmóvil, sino en la capacidad de renovarse con la raíz de ayer, para responder a las necesidades de hoy, lo que le ha hace ser por tradición innovador.

En el curso 73-74 el colegio inició con la propuesta de Educación personalizada, algo nuevo en la ciudad, también de acuerdo a su identidad, lo hizo en conjunto con otras Instituciones educativas.

 Como constata en su página web del colegio Pierre Faure:

En el verano de 1974 se imparte el primer curso para maestros en la ciudad de Guadalajara en el Colegio Enrique de Ossó donde participó el equipo pedagógico del Instituto Pierre Faure.

Las instalaciones crecen, nuevas aulas, canchas, pista de atletismo, Auditorio.

 

Nuevo Siglo, Nuevos Proyectos 2000

 El siglo XXI ha sido escenario de diversos cambios.  Al igual que los otros teresianos de México, el colegio se ha visto enriquecido con nuevas propuestas pedagógicas: El aprendizaje colaborativo, el Método Katz para el aprendizaje de la lectura y escritura, el método de proyectos y por supuesto la propuesta de Educación en la Fe, Buena Nueva, que habiéndose iniciado en los noventas, se consolido en la primera década de este siglo.

En el 2005 acogió, con todos los Centros teresianos presentes en 23 países, la Propuesta Educativa Teresiana (PET), el documento final es fruto de cinco años de reflexión y profundización de los teresianos/as extendidos por todo el mundo. Contiene nuestra postura ante la realidad, el marco conceptual  y operativo, así como las líneas maestras de la Educación Teresiana. 

En el curso 2005-2006, el Enrique de Ossó,  para ajustar todos sus procesos a la PET volvió a acoger niños en su preescolar, dando con esto inicio al proceso de coeducación, es decir incluir en su alumnado a hombre y mujeres, apostando con ello por una educación que promueve la equidad.

2008 ¡¡Cincuenta años de vida desde la segunda fundación!! El lema de la celebración: ¡CELEBRA LA VIDA! Así es disfrutar, agradecer, valorar lo que acontece cada día en la vida de la Institución, que es la vida de tantas personas que han pasado por ella.  Las instalaciones siguen creciendo se inaugura la cancha de fútbol.

Hoy  el colegio, continúa caminando, con la experiencia y sabiduría del ayer, con la mente y el corazón abierto al hoy para construir un futuro según el sueño de Jesús.